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    Nuevo trabajo

    Hola a todos. Este es el diario de una nueva etapa en mi vida, cambio de ciudad, de trabajo y de circunstancias.

    Por razones que ahora no vienen al caso, decidí irme de mi ciudad natal y buscar algo relacionado con mi formación pero que no tuviera que ver con lo que estaba haciendo hasta ahora. Tras dar varios tumbos desde teleoperador a dependiente de cibercafé o soporte microinformático, encontré algo interesante que nunca había hecho, Operador. El salario es adecuado a mis necesidades, y según parece al desempeño que tengo que hacer, pero la verdad es que no tengo muy claro en qué consiste, sólo que tiene que ver con máquinas grandes del tipo AS400 o servidores parecidos.

    La entrevista fue bien, parece que por los turnos la gente se va y siempre falta personal, empiezo hoy en lo que el entrevistador ha llamado, la mazmorra de los operadores. Suena chungo, pero también me pica la curiosidad.

    Me citaron a las diez de la mañana para recoger la identificación y conocer a la gente, llegué media hora tarde. A pesar de haber salido con dos horas de adelanto no encontré a la primera la combinación de transporte público, si llego a ir en coche posiblemente estuviera ya pasando la frontera, esta ciudad es un tanto confusa para un chico de provincias como yo. De todas formas no es un día normal de trabajo, así que espero que no cuente como algo negativo. Ahora que sé la combinación creo que no tardaré más de tres cuartos de hora en llegar teniendo suerte con las combinaciones, es un rato, pero puedo aprovechar para leer como veo que hace mucha gente en el metro y el bus, al final hasta será bueno para mi mente tardar tanto.

    Al llegar el guarda de seguridad me dijo que esperara por Don Florencio para firmar la entrada y la entrega de una tarjeta temporal que solo servía para la oficina de operación. Tras firmar por la entrega de la tarjeta, me llevó al piso donde estaba la sala de operación. Un oficina pequeña con ordenadores tipo barebone en mesas pegadas a la pared formando un semicírculo. A un lado estaban los de operación del sistema, al otro donde me tocaba a mí, operación de lonjas. No tiene nada que ver con pescado, sino con un programa que tiene que correr 24×7 y parece que dependen un montón de cosas del mismo, me explicó el operador que me va a enseñar cómo funciona esto.

    Por las mañanas no hay demasiado trabajo excepto vigilar que unos procesos funcionen, aparte de eso está vigilar las salidas de un programa y preparar un informe con ellas a horas determinadas. Según parece es el tiempo en que los errores son controlados por los técnicos encargados y básicamente es avisarles y darles información relevante. En los otros turnos la tarea cambia bastante y parece que hay horas con mucho trabajo y otras con poco según la tarea sea propia del sistema o tenga que ver con gente usando las máquinas. Así que pasamos la mañana rápidamente viendo pasar los procesos, apuntando cosas, mandando correos y preguntando cómo funcionan estas máquinas.

    Al mediodía hay que ir a mirar unas cintas y bajamos a la sala de las máquinas, hace un frío que pela, es enorme y hay que hablar a gritos por el ruido de los ventiladores y el aire acondicionado, me va enseñando los servidores y qué cintas usan, algunos parece que llevan mucho tiempo funcionando por el diseño que tienen. Máquinas duras me comentaron arriba, había  una con una consola de los años noventa, cuando aún no se habían implantado los PC en los sistemas. En este mundillo, todo es grande, es como pasar de un yate a un petrolero.

    Y con eso acabé el primer día, sin enterarme muy bien de qué va el asunto pero sabiendo que hay algo ahí detrás que es muy gordo y hay que dejarlo todo bien registrado. Me fui a casa a comer, jugué un rato a mi mi MMO favorito, vi un poco la tele y me acosté bien temprano para no llegar tarde el primer día de trabajo.

    A las cuatro de la mañana me levanté para ducharme bien, desayunar fuerte e ir bien despejado y con calma, ya le iré pillando el horario, pero siempre es mejor ir con aire mientras no conozco las combinaciones ni las horas. Al salir a la calle podría jurar que vi por el rabillo del ojo a alguien poniendo las calles en su sitio. El metro estaba vacío, pero en el intercambiador de autobuses había un montón de gente, se ve que es un nudo hacia las zonas de donde entra la gente a trabajar temprano. Voy con tiempo, llego más de media hora de adelanto, hay una cafetería abierta donde me tomo un último café (me advirtieron que el e la máquina es ponzoñoso) con cruasán antes de llamar a la puerta metálica y empezar el primer día de curro real como operador.

    La voz del de seguridad es más ronca, estamos en otoño tiempo de catarros, saludo rápidamente y subo a la sala para ver cómo se hace el cambio de turno. Me pregunto si cambiaron la decoración o algo, es todo mucho más oscuro, y parece que hay madera en las paredes, cosa que no recuerdo. Cuando se da la vuelta para saludarme, tras acabar de preparar el correo de cambio de turno y para firmar la entrada del nuevo, me quedo lívido.

    He tomado algo que me ha sentado mal, el cruasán debía tener centeno podrido o algo. Delante de mí hay un tipo bajito, con cara verde, orejas puntiagudas, dientes como chuchillos y feo como llegar a casa borracho y pegarle a madre. Me apoyo en la mesa para firmar, intentando mantener la compostura (perder el trabajo a los diez minutos de empezar no es un récord que quiera establecer), y donde estaban los operadores de host, hay un gigante de piel gris, al lado de otro hombrezuelo verde y un hombre lobo con rasgos bastante humanos. Esto no es bueno, pero no me encuentro mareado ni nada, aparte de la cara de susto que debo tener y que mi compañero percibe, creo que puedo aguantar y total hoy sólo tengo que aprender, no voy a tener que hacer nada complicado, espero.

    Tras firmar, llega el compañero que conocí ayer, y obviamente no tiene aspecto humano, pero me pregunta si me encuentro bien. Me invento que como llegué temprano me tomé un café de la máquina y que no me sentó bien. Todos empiezan a reir estruendósamente y me recuerdan amablemente donde están los baños. Afortunadamente los signos del baño son reconocibles, no como las letras de la señales de salida. Esto es grave, peinso sentado en una taza ¿de madera?

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